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Un día en el Delfinario Aqualand Costa Adeje

Charlamos con Marina García, responsable del delfinario de Aqualand Costa Adeje.

 

Unos amigos habían visitado este delfinario y nos hablaron tan bien del personal que, estando en Tenerife, no podíamos resistirnos a conocerlos y que nos contasen cómo es el “backstage”, y qué actividades suelen realizar. Efectivamente, nos llevamos una impresión excelente, tanto de su amabilidad con nosotros como de su profesionalidad y, lo más importante, su preocupación por el bienestar de los delfines.

El delfinario de Aqualand, situado en el interior del parque acuático, lleva ya aproximadamente una década en marcha, y es mucho más que el espectáculo por el que es famoso, de hecho lo más destacable, nos cuenta Marina, es el exitoso programa de cría. Varios de los delfines con los que se fundó este delfinario seis fueron donados por el Acuario Nacional de Cuba, de los que cuatro( Oscar, Gara, Yaiza y Cande) siguen en Aqualand actualmente, y a su vez desde Aqualand han cedido ejemplares a otros países, normalmente a otros centros del Grupo Aspro.

Sobre el origen de este delfinario, Marina nos habla con admiración de su precursor en la gestión del delfinario, José Luis Barbero, un apasionado de los delfines, galardonado en 1992 por la IMATA con el premio al mejor entrenador del mundo en Chicago, e impulsor de distintos programas de delfinoterapia. ”Se podría decir que es quien hizo este delfinario, estuvo desde que se iniciaron las obras, dirigiéndolas, entrenó los primeros delfines, realmente es el fundador de este delfinario. Actualmente dirige el delfinario de Mallorca”.

“Lo más importante es que hemos conseguido consolidar un gran equipo, en el que todos somos multidisciplinares, muy unido y responsable.”

En primer lugar, vemos que en el equipo se respira muy buen ambiente. Está compuesto por seis personas: cuatro entrenadores y dos asistentes. Marina nos cuenta “después de este tiempo, lo más importante es que hemos conseguido consolidar un gran equipo, en el que todos somos multidisciplinares, muy unido y responsable con el objetivo común del bienestar de los delfines”. Esta unión también se da en el grupo de delfines, “estamos orgullosos de haber conseguido un grupo social muy bien establecido, sin subgrupos, donde cada individuo tiene su papel bien definido. Podemos tener las piscinas comunicadas entre sí con total tranquilidad, exceptuando, como es normal, momentos puntuales como el celo de las hembras, en los que los machos pueden tender a medirse entre ellos, pero en el día a día nunca tenemos ningún tipo de conflicto”.

Igualmente, “los delfines están entrenados para colaborar voluntariamente con todos los comportamientos médicos: sacar sangre, endoscopia, ecografías… esto es un trabajo diario, el primer entrenamiento de la mañana es comportamientos médicos, lo practican todos: posición de sacar sangre, se sonda a los animales dos o tres veces por semana para hidratarlos y para que se entrene el acto de introducir la sonda. Todo esto son comportamientos rutinarios. El otro día tuvimos que hacer una endoscopia a Héctor (uno de los machos) y el veterinario se quedó sorprendido con lo tranquilo que estaba el delfín. Un animal que no está confiado, que tiene miedo, no lo hará jamás”.

Le preguntamos si se lleva a cabo algún tipo de investigación, “Hemos instalado unos micrófonos subacuáticos para estudiar los sonidos que emiten los delfines y poder conocer mejor sus comunicaciones”.

Nos muestra las instalaciones: hay cuatro piscinas (de reproducción, la principal, de cuarentena y de control, que se llena y vacía en unos 10 minutos en caso de ser necesario para una intervención), que todas las tardes dejan comunicadas entre sí. “Hace poco creamos e instalamos de un sistema de poleas para la comunicación entre piscinas, que puede manejar una sola persona con total facilidad, que nos permite que ésta sea más fluida, por lo que proporciona mayor comodidad tanto al cuidador como al animal, pudiendo unir las piscinas entre sí en cuestión de segundos”.

 

“El entrenamiento es muy breve y con una orientación lúdica para evitar el estrés en los delfines y que lo vivan como un juego”

Después de ver cómo funciona el sistema de comunicación de las piscinas entre sí, llega la hora del entrenamiento. “Sólamente realizamos un show diario para que estén relajados, y en él solemos improvisar con el fin de que no realicen siempre la misma rutina, para que se diviertan mientras lo realizan. El entrenamiento es muy breve y con una orientación lúdica para evitar el estrés en los delfines y que lo vivan como un juego”. Efectivamente, el tiempo de “trabajo” no llega a los 10 minutos, y cuando terminan, el personal les da unas pelotas para que jueguen, se les ve pasárselo en grande.

Continuamos hablando del proyecto didáctico del delfinario, Marina nos muestra el aula y nos cuenta  ”en las actividades, se divide a los niños en dos grupos, uno se queda en el aula, donde se realiza una presentación didáctica de diapositivas, y el otro hace las actividades de juego, para que no sean tantos a la vez. Después van al centro, meriendan, y se intercambian. Tras esto, volvemos a juntarlos y hacemos el show. La actividad dura unas dos horas”.

 

Sabemos que en el delfinario de Aqualand se llevan a cabo actividades de interacción con delfines para personas con ciertas discapacidades, Marina nos explica que estos se realizan en función de cómo sea cada persona o su discapacidad, “pero hay que dejar muy claro que, aunque por supuesto que esta práctica es beneficiosa, no es curativa. Puede ayudar a estimular el lenguaje verbal, desarrollar la atención, etc. pero debemos asumir que no va a curar, no podemos ni debemos alimentar falsas esperanzas.”

Respecto a esto, la interacción con delfines es indudable que, aunque no curativa, sí es beneficiosa para las personas, pero ¿es recíproco? “Sí, habitualmente se divierten realizando estas actividades, pero hay que tener en cuenta que lo más importante es que cada uno tenga su sitio, el contacto entre delfines y humanos debe tener un límite, por su bien necesitan sociabilizar con los de su especie”.

 

A las 15 h. presenciamos el show (efectivamente espectacular, todos los datos en nuestro artículo correspondiente), y cuando finaliza asistimos a un “encuentro”, actividad que se realiza con grupos de máximo ocho personas, y los delfines que participan en ella van rotando. Consiste en una charla educativa, en la que los niños se quedan el el borde de la piscina, tras lo cual se les permite acariciar a los delfines y se toman unas fotos de recuerdo. “Algo muy positivo que tenemos en este delfinario es que los cuidadores decidimos cuántas veces se realiza la actividad y cuánta gente puede participar, mirando siempre por el bienestar de los delfines, y procurando que el visitante se vaya contento y concienciado, en este aspecto somos muy insistentes todos los compañeros. Como nunca hay demasiada gente ni demasiadas actividades, a veces hay delfines que no hacen ninguna al día, y cuando nos ven separar uno para realizar el encuentro se ofrecen voluntarios (risas), porque es algo que les gusta, sobre todo con los niños”.

Tras esta actividad, toca poner en práctica los comportamientos médicos de los que nos había hablado Marina, haciendo ecografías a las futuras mamás. Comprobamos lo que nos había explicado: durante todo el proceso el animal está tranquilo y colaborador, como podéis ver en la foto de la galería.

Una vez realizadas las ecografías nos despedimos de Marina y todo el equipo, ”queremos que se vea que los animales, ya que están aquí, pueden estar bien. Y como profesional de esto, puedo garantizar que en estas instalaciones los animales están muy, muy bien”, recalca Marina. Nosotros, tras pasar un día con el equipo, nos vamos totalmente convencidos de ello: esta pequeña familia de delfines es muy feliz allí, y haber compartido un rato con ellos ha sido maravilloso.

 

Delfinario aqualand